domingo, 2 de septiembre de 2012

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Un comentario acerca de la globalización en México:

Parece ser que el sexenio de Felipe Calderón dejó las finanzas macroeconómicas del país en buen estado, no obstante, el desempleo y la pobreza han ido en aumento. Por otra parte, su ataque frontal al narcotráfico, ha sido un fracaso si tomamos en cuenta el número de víctimas y la percepción de inseguridad de la sociedad.
Con el reciente fallo del TRIFE a favor de la legitimidad de Enrique Peña como presidente de la república, se da por sentado, según sus promesas de campaña, de que seguirá con las políticas neoliberales, en especial con el paulatino desmembramiento de PEMEX y con una política “pacificadora” entre los carteles de droga, que han dejado miles de muertos y un ambiente de terror, poco propicio para la inversión extranjera. Falta ver como se desarrollará el descontento de la única fuerza opositora abanderada por AMLO, que tajantemente prometió no privatizar PEMEX y en general hizo la promesa de priorizar las políticas encaminadas a combatir la pobreza y favorecer a los grupos sociales más vulnerables, así como ahorrar en el gasto gubernamental bajando los salarios y atacando la corrupción como fuente del despilfarro y de la fuga del capital de las arcas del gobierno. Hay que recordar que si bien, el consenso de Washington propone eliminar los déficit gubernamentales, es cierto también que desestima las políticas sociales populares.
Lo que sigue siendo claro es la política de dependencia que tenemos con relación a Estados Unidos, lo que determina nuestra condición subalterna de aceptar las políticas impuestas en materia económica. Me da la impresión de que las fuerzas políticas tienen cada vez menos poder real, mientras que los bancos y las llamadas financieras efectúan exacciones disfrazadas. De una u otra forma la globalización alcanza a todas las instituciones.
En cuanto a la Educación, pienso que la fuerza política del magisterio y en especial de su sindicato, es un impedimento real de cualquier reforma educativa de fondo. Y no veo que con el PRI en el poder vaya a cambiar drásticamente la situación actual. Pero el principal daño educativo, creo que está en el cancerígeno duopolio televisivo; transmisor incesante de una ideología que promueve (considero que con bastante éxito) la sumisión al poderío norteamericano y a los antivalores de la banalidad de lo efímero.

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